InicioNotas › Certificación edilicia sustentable

Certificación edilicia sustentable

Etiquetado de viviendas, regímenes municipales y sellos internacionales: qué es cada cosa y en qué orden conviene encararlo.

Normativa · Actualizado en septiembre de 2026

Bajo el nombre de certificación edilicia sustentable conviven cosas distintas, y esa confusión es la que hace que muchos propietarios no sepan qué están pidiendo. Conviene separarlas antes de arrancar cualquier trámite.

Las tres cosas que suelen confundirse

1. El etiquetado de eficiencia energética de viviendas

Es una etiqueta de A a G, parecida a la de los electrodomésticos, que informa cuánta energía primaria necesita la vivienda por metro cuadrado y por año. La emite un profesional certificador habilitado, sobre la base del procedimiento nacional y de las normas IRAM de acondicionamiento térmico de edificios. Es informativa por definición, aunque cada vez más jurisdicciones la exigen para transferir, habilitar o acceder a beneficios.

2. Los regímenes municipales de construcción sustentable

Varios municipios tienen ordenanzas propias que otorgan beneficios —descuentos en tasas, mayor superficie edificable, agilización del expediente— a obras que incorporan determinadas medidas. Cada régimen tiene su propio listado y su propio puntaje: lo primero que hay que hacer es leer la ordenanza vigente del municipio donde está el terreno, porque no se parecen entre sí.

3. Los sellos internacionales

LEED, EDGE, Passivhaus y similares son certificaciones voluntarias de mercado, con costos y exigencias muy superiores. Tienen sentido en desarrollos corporativos o de escala, rara vez en una vivienda unifamiliar.

Qué se necesita para el etiquetado

  • Planos de la vivienda con superficies y orientaciones.
  • Composición constructiva de muros, techos y pisos, con espesores y materiales, para calcular la transmitancia térmica.
  • Tipo de carpinterías y vidriado.
  • Equipos instalados de calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria, con sus rendimientos.
  • Fuentes de energía disponibles en el lote.

Con esos datos, el certificador corre el cálculo y emite la etiqueta. En obra nueva conviene hacer una simulación en la etapa de proyecto: si el resultado no gusta, todavía se está a tiempo de cambiar un espesor de aislación o un tipo de vidrio, que es barato en el plano y carísimo en obra.

En qué orden conviene encararlo

  1. Averiguar qué exige el municipio donde vas a construir, y si tiene régimen propio de construcción sustentable.
  2. Simular la etiqueta en anteproyecto, antes de cerrar la envolvente.
  3. Ajustar el proyecto para saltar de categoría si el salto es barato: casi siempre lo es cuando se trata de aislación.
  4. Ejecutar la obra respetando lo declarado, con registro fotográfico de la aislación antes de taparla.
  5. Solicitar la certificación final con la documentación de obra.
La etiqueta no mejora la casa: la mide. Lo que mejora la casa es lo que se decide antes de pedirla.

Acompañamos el proceso completo, desde la simulación en anteproyecto hasta la certificación final. Ver el servicio →

Los regímenes municipales y provinciales cambian con frecuencia. Verificá siempre la normativa vigente en tu jurisdicción antes de iniciar el trámite.

Contanos tu proyecto

Mandanos dónde está el terreno o la obra y qué tenés pensado. Respondemos con una primera devolución técnica, sin cargo.

Escribir al estudio WhatsApp